viernes, 29 de junio de 2018

Orgullo LGTB 2018



Ayer estuve en el Orgullo Crítico de Madrid, la manifestación que la gente LGTB/queer hacemos cada año como contraposición al "Orgullo" oficial mercantilizado e instrumentalizado por gobiernos e instituciones para sacar rédito económico, vaciar de contenido nuestra lucha y ponerse un pin.

El Orgullo no es una oportunidad para que aquellos partidos políticos, empresas, instituciones y personas que sistemáticamente nos oprimen, invisibilizan, silencian, agreden, nos niegan o nos arrebatan nuestros derechos y nuestra humanidad se lucren salvajemente un mes al año a nuestra costa. No, esto no va de #LoveIsLove. Esto no va de Ames A Quien Ames, Madrid Te Quiere. Esto va de derechos humanos básicos, de supervivencia, de hipervigilancia, de estar sometidas constantemente a juicios, cuestionamientos y discriminación social, familiar, médica, laboral e institucional. Esto va de la violencia a la que nos enfrentamos a diario sencillamente por ser quienes somos, por no encajar en lo único que la sociedad considera “correcto” y “normal” y válido, por nuestra identidad de género y cómo la expresamos, por nuestra orientación sexual/romántica, por ser diferentes.

El origen y la historia del Orgullo LGTB no son frívolos, no son un hashtag blando, simplón y romantizado desprovisto de contenido real. El origen del Orgullo fueron los disturbios acontecidos en el pub LGTB Stonewall Inn de Nueva York el 28 de junio de 1969 como reacción desesperada y furiosa a los reiterados abusos, palizas y violaciones policiales, a la violencia gratuita e impune ejercida rutinariamente sobre nuestra gente por el simple hecho de ser quienes eran. Las primeras en estallar y plantar cara fueron Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson, dos mujeres trans, prostitutas, latina y negra respectivamente. Fue la primera vez que la gente LGTB se atrevió a unirse, defenderse y alzar la voz. Por eso lo celebramos cada año. Y desde entonces el Orgullo ha constituido una larguísima y agotadora lucha por conseguir que las personas LGTB sean consideradas seres humanos dignas de los mismos derechos, dignidad, respeto, oportunidades y trato que las personas cisgénero heterosexuales.

Las personas queer/LGTB no olvidamos. Esta es nuestra fiesta, sí, pero ante todo es nuestra lucha, en la que reclamamos poder vivir sin miedo. No somos algo que usar una vez al año y luego tirar a la basura y al olvido. Existimos todos los días del año. Estamos en todas partes. Y no nos vamos a dejar silenciar.

(Foto por Lua Quiroga Paúl)


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